Alejandro Chévez
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 Consulta Autorizada por la Comunidad de Madrid Reg. nº CS18087

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Atención psicológica en Madrid y Navacerrada, y Psicoterapia online

Servicios

Estos son los servicios que te ofrezco...

  • Intervención en procesos psicológicos: adultos e infanto-juveniles.
  • Tratamiento de Trastornos de ansiedad, como la ansiedad social, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), las fobias o el trastorno de pánico.
  • Tratamiento de Trastornos del estado de ánimo, como la depresión o el trastorno bipolar.
  • Tratamiento vincular para la dependencia emocional, relaciones tóxicas y conflictos relacionales.
  • Apoyo en la gestión emocional de la separación y en la reconstrucción personal.
  • Apoyo en vínculos con personas con rasgos narcisistas, para reconocer patrones y establecer límites saludables.
  • Apoyo frente a episodios psicóticos y continuidad en tratamientos psicológicos o psiquiátricos.

Cómo lo hacemos

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  • Supervisión a profesionales de la salud y equipos interdisciplinarios.

  • Cursos de formación para profesionales del ámbito psicológico y sanitario.

  • Talleres de supervisión activa grupal para profesionales orientados a la práctica clínica.

  • Cursos de apoyo familiar y técnicas de acompañamiento terapéutico para familiares y amigos.

  • Grupos de estudio para profundizar en conocimientos teóricos y prácticos.

  • Grupos terapéuticos orientados al desarrollo personal y al apoyo emocional.

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  • Terapia familiar para mejorar la comunicación y resolver conflictos intergeneracionales.
  • Apoyo frente a cambios vitales, emancipación de lo hijos, dependencia de los padres, procesos de duelo.
  • Terapia parental para madres y padres frente a la separación, orientada fomentar la confianza,  organizar el cuidado y la crianza de los hijos e hijas. 
  • Terapia de pareja orientada a fortalecer el vínculo y gestionar crisis.
  • Intervención en conflictos duraderos y casos de dependencia emocional.
  • Apoyo en la gestión emocional de la separación y en la reconstrucción personal.

Diferentes formas de acompañarte

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Si tienes un familiar con enfermedad mental grave

Consúltame. Te ayudaré a estabilizar la situación en el domicilio, evitar ingresos innecesarios y disminuir la carga familiar.

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Amplio horario de visitas.

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Que se encuentren en desempleo.

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Un espacio para la reflexión

Si te enganchó, tocó tu narcisismo…

Una cuestión central, y a menudo soslayada en los abordajes más divulgativos, es que el narcisista no se vincula de manera azarosa. Su modo de lazo se produce allí donde el narcisismo del otro ofrece un punto de captura. Es en ese punto donde se instituye el poder del vínculo y donde emerge el malestar.

Desde esta perspectiva, resulta clínicamente insuficiente orientar la tarea terapéutica únicamente hacia el análisis del otro: sus rasgos, sus mecanismos defensivos o sus modalidades de funcionamiento. Ese movimiento, aunque organizador a nivel discursivo, deja intacta la dimensión verdaderamente operativa del vínculo.

El trabajo terapéutico requiere, más bien, interrogar qué del propio narcisismo queda implicado en esa relación: qué expectativas de reconocimiento, qué fragilidades narcisistas, qué modalidades de sostén quedan comprometidas en el lazo con el otro. No se trata de patologizar al partenaire, sino de leer la economía narcisista que sostiene el vínculo.

Desde un enfoque vincular, la tarea clínica no consiste en “protegerse” del narcisista, sino en reconstruir el propio narcisismo: dotarlo de mayor consistencia, mayor estabilidad y menor dependencia de la mirada ajena. Un narcisismo más consolidado modifica la forma de investidura objetal y, con ello, la lógica de las elecciones vinculares.

Este enfoque es menos espectacular y menos seductor que otros discursos más extendidos, pero resulta clínicamente más eficaz. Cuando el narcisismo propio se reordena, el cambio no se verifica tanto en el nivel del relato como en las elecciones concretas del otro que el sujeto realiza.

¿Sabes qué punto de tu narcisismo queda comprometido en tus elecciones vinculares?

No puedes cambiar lo que rechazas, sólo lo que aceptas.

Contra la “gestión emocional”: una crítica al lenguaje financiero aplicado a la vida afectiva

Hay algo que me inquieta cada vez que escucho frases como “gestiona tus emociones”, “invierte en ti”, o “esta relación no me sale rentable”.

Lo escucho en redes, en conversaciones cotidianas, en consultas terapéuticas. Y confieso que cada vez que aparece ese lenguaje, algo en mí se tensiona.

Lo emocional se está hablando —y viviendo— como si fuese dinero.
Y siento que ahí perdemos algo esencial.

Quiero compartir aquí una reflexión personal, nacida de mi práctica clínica, de mi convivencia con pacientes, con grupos, con mis propias incertidumbres. Porque detrás de esa manera de nombrar lo interno hay una forma de vivirlo, y a veces esa forma nos aleja justamente de lo que necesitamos mirar.

Cuando el mercado entra en lo íntimo

Convertir la vida emocional en un balance de entradas y salidas puede sonar práctico, incluso moderno.
Pero en mi experiencia clínica, cuando las emociones se vuelven “capital”, “activos” o “riesgos”, lo que se empobrece no es la emoción: es la persona. Leer más

¿Sabes lo qué es una familia aglutinada?

El terapeuta familiar Salvador Minuchin describió distintos modos en que las familias se organizan y establecen sus vínculos. Entre ellos, aparece la familia aglutinada, un modelo en el que predomina la excesiva cercanía emocional y la falta de límites claros entre sus miembros.

En estas familias, las fronteras entre padres e hijos o entre hermanos se difuminan: todos opinan sobre todo, las decisiones son compartidas hasta en lo más íntimo y las emociones circulan de manera intensa, a veces hasta volverse invasivas.

Me gusta pensarlo asi: en una familia aglutinada cuando se activa uno, se activan todos: hay un efecto contagio. Esto significa que los estados emocionales se transmiten con rapidez, sin espacio para la diferenciación.

Aunque la unión puede parecer positiva, este exceso de cohesión tiene un costo:

Dificulta la autonomía individual, ya que la independencia suele vivirse como amenaza.

Se exigen lealtades rígidas, lo que limita la entrada de nuevas figuras (parejas, amigos).

Aumentan los conflictos internos, porque la cercanía se convierte en control y vigilancia mutua.

Minuchin contrapone este modelo a la familia desligada, donde ocurre lo contrario: vínculos distantes, fronteras demasiado rígidas y falta de apoyo afectivo.

En terapia, reconocer estas dinámicas permite trabajar los límites y favorecer que cada miembro pueda diferenciarse creando puentes, límites y fronteras para crecer sin perder pertenencia.