Separarse no siempre implica distancia emocional. A veces, aunque la pareja haya terminado, la agresividad, la tensión o el maltrato continúan. Y cuando hay un/a hijo/a en común, la situación se vuelve aún más delicada.
Muchos padres y madres me consultan con una pregunta clara:
«¿Qué puedo hacer si ya no quiero tener contacto con mi ex, pero compartimos la crianza de nuestro hijo/a?»
Aquí compartimos algunas claves para acompañar esta situación desde un lugar saludable, sin renunciar al vínculo con tu hijo/a ni exponerte al daño emocional.
1. Proteger tu espacio emocional es una necesidad, no un lujo
Si el trato con tu ex es agresivo, hiriente o descalificador, es legítimo que quieras poner distancia. No estás obligado/a a mantener una relación cercana si eso implica malestar o sufrimiento.
Poner límites no es egoísmo: es una forma de cuidado.
Pregúntate: ¿Qué tipo de trato puedo sostener sin perder mi equilibrio? ¿Dónde termina la necesidad de diálogo y empieza el desgaste innecesario
2. Comunicación mínima, clara y funcional
Cuando hay un/a hijo/a en común, es posible establecer una comunicación estrictamente centrada en su bienestar.
Algunos consejos útiles: Utiliza medios escritos (email, WhatsApp, apps de coparentalidad) que permitan dejar registro y bajar la tensión. Leer más
II Simposio Provincial de Acompañamiento Terapéutico 04/06/2025
Alejandro Chévez
Vivimos en un tiempo donde el signo ha reemplazado al cuerpo. La riqueza erótica, esa vibración del deseo que implicaba presencia, roce, latido, ha sido reducida a la señal, al estímulo rápido, a la imagen que no convoca más que una respuesta inmediata. Como señala Berardi (2012), en el proceso de informatización de los cuerpos, la experiencia del otro ha sido desplazada por su representación codificada: un perfil, una foto, una reacción instantánea.
La complejidad del encuentro —sus matices, sus ambigüedades, su temporalidad incierta— es cancelada. El signo funciona como una simplificación extrema de la erótica: ya no hay que habitar el tiempo de la espera, la incomodidad del acercamiento, el temblor de la incertidumbre. El signo anticipa y aplana el encuentro, lo convierte en un acto sin cuerpo.
Pero ¿qué es un cuerpo sino una relación?
No un objeto cerrado sobre sí, sino una apertura vibrante hacia el otro. El cuerpo no es mera materia; es espacio compartido, frontera viva que tiembla ante la proximidad, la alteridad, el deseo. La erótica, en este sentido, no es solo excitación ni consumo de estímulos, sino relación: una forma de estar implicado, de dejarse afectar, de ser atravesado. Leer más
La corriente filosófica del hipotiroidismo toma su nombre de la condición clínica del hipotiroidismo, donde el cuerpo experimenta una desaceleración en sus funciones metabólicas debido a una insuficiencia de hormonas tiroideas. En este marco filosófico, el término se transforma en una metáfora para hablar de una ralentización intencional de la vida, del pensamiento y del ser, en un mundo hiperestimulado y acelerado.
Ideas Principales:
1. La desaceleración consciente: El hipotiroidismo filosófico propone una desaceleración consciente de las actividades humanas. En un mundo que constantemente empuja hacia la productividad, la eficiencia y la aceleración, esta corriente postula que la vida debe ser vivida desde una ralentización intencional. No se trata de un rechazo total de la actividad, sino de una reivindicación de la contemplación y la pausa como momentos fundamentales para la reflexión profunda y el bienestar psíquico.
2. El valor del vacío y la pasividad: En esta corriente, el vacío no se ve como algo que debe ser llenado, sino como una condición esencial del ser. La pasividad es un estado que invita a la introspección y a la receptividad, donde el individuo se conecta con lo que le rodea sin necesidad de intervención activa. El hipotiroidismo filosófico redefine la pasividad no como apatía, sino como un espacio fértil para la creatividad y la conexión auténtica.
3. Crítica a la aceleración tecnológica y del tiempo: El hipotiroidismo filosófico se posiciona críticamente frente a la aceleración impulsada por la tecnología y las exigencias sociales. Este paradigma sostiene que la sobrecarga de estímulos y la demanda constante de inmediatez provocan un desgaste emocional y existencial, similar a cómo el cuerpo sufre bajo el agotamiento hormonal en el hipotiroidismo físico. Así, aboga por una reconexión con el «tiempo lento», que permite un retorno al ser, al pensamiento crítico y al sentido de comunidad.
4. El agotamiento como revelación: En vez de ver el agotamiento como una señal de debilidad, esta filosofía lo interpreta como una oportunidad para reconocer los límites inherentes a la existencia humana. El cansancio revela la verdad sobre nuestra vulnerabilidad y nos invita a reconfigurar nuestras prioridades. En este sentido, el agotamiento puede ser un punto de inflexión hacia una vida más plena y equilibrada, al forzar al individuo a parar, reflexionar y reorganizar su ser.
5. La resistencia a la euforia del progreso: El progreso, entendido como la búsqueda interminable de logros y avances, es visto con escepticismo desde el hipotiroidismo filosófico. Si bien no se rechaza el avance en sí mismo, se cuestiona la obsesión con la euforia del «más y mejor» que permea la modernidad. Esta corriente filosófica sugiere que la verdadera sabiduría radica en saber cuándo detenerse, en vivir el presente sin la carga de la proyección constante hacia el futuro.
6. El cuerpo y la mente como unidad integral: Así como el hipotiroidismo físico afecta tanto al cuerpo como a la mente, esta corriente filosófica sostiene que cualquier cambio en nuestra forma de pensar y de ser debe tener en cuenta nuestra biología. La mente no es una entidad separada del cuerpo, y ambos se influyen mutuamente en una danza constante. Por ello, el hipotiroidismo filosófico aboga por un cuidado holístico de ambos aspectos, desde la salud física hasta el bienestar mental, equilibrando ambas esferas.
En síntesis:
El hipotiroidismo filosófico ofrece una visión alternativa a las tendencias dominantes de aceleración y productividad en la sociedad contemporánea. A través de la desaceleración, la contemplación y la aceptación del agotamiento como parte intrínseca del ser, esta corriente invita a vivir una vida más equilibrada, reflexiva y en sintonía con los ritmos naturales del cuerpo y la mente.
Las investigaciones de Horvath y de Botella y Corbella son referentes clave para entender la importancia de la alianza terapéutica en la efectividad de los tratamientos psicológicos, y pueden ser aplicadas al acompañamiento terapéutico (AT) en tanto ambos conceptos comparten principios de vinculación, empatía y apoyo continuo.
1. John Horvath y la investigación sobre alianza terapéutica
John Horvath es uno de los autores más reconocidos en el estudio de la alianza terapéutica, y su obra es fundamental en la psicología clínica. En su meta-análisis de 2011, «The alliance in adult psychotherapy: A meta-analytic synthesis», publicado en Psychotherapy, Horvath y sus colegas analizaron datos de más de 200 estudios para concluir que la calidad de la alianza terapéutica es uno de los factores más predictivos del éxito terapéutico, incluso más que el tipo de intervención utilizada. Esto subraya que la relación terapéutica en sí misma tiene un efecto terapéutico significativo, lo cual es aplicable al AT, donde el vínculo continuo y confiable es el eje del proceso de apoyo.
2. Botella y Corbella: La alianza terapéutica como predictor de éxito
María Botella y Salvador Corbella han realizado investigaciones específicas en el contexto español sobre la alianza terapéutica, que pueden extrapolarse para entender el impacto del AT. En su obra «La alianza terapéutica: Un análisis de su relación con el resultado terapéutico en psicoterapia», publicada en 2002, los autores examinan cómo la alianza terapéutica está correlacionada positivamente con la reducción de síntomas y el logro de objetivos terapéuticos. En el AT, este principio se refleja en el apoyo constante del acompañante, que puede influir directamente en el bienestar emocional y en la adherencia al tratamiento del paciente.
Botella y Corbella también han desarrollado y validado herramientas para medir la alianza terapéutica en el contexto clínico, como la Escala de Alianza Terapéutica para Psicoterapia (EATP), que es útil para evaluar la percepción de la relación terapéutica desde la perspectiva del paciente y del terapeuta. Aunque estas escalas fueron diseñadas para la psicoterapia tradicional, su adaptación al AT permitiría evaluar cómo el vínculo afectivo y de confianza en el acompañamiento influye en el progreso del paciente en su vida cotidiana.
3. Convergencia de estudios sobre la relación entre alianza terapéutica y salud mental
Además de los estudios de Horvath, Botella y Corbella, hay investigaciones de otros autores, como Bordin (1979), quien formuló el modelo de los tres componentes de la alianza terapéutica (acuerdo sobre tareas, metas y vínculo), que son directamente aplicables al AT. En el AT, estas dimensiones de alianza permiten que el acompañante y el paciente trabajen juntos en tareas cotidianas, establezcan objetivos de mejora y fortalezcan el vínculo a través del apoyo emocional, promoviendo así cambios conductuales y emocionales significativos.
Conclusión
Estas referencias científicas refuerzan la idea de que el acompañamiento terapéutico tiene el potencial de mejorar significativamente la vida de las personas gracias a la calidad de la relación establecida, que se basa en la teoría y evidencia de la alianza terapéutica. La investigación de Horvath y de Botella y Corbella, en conjunto con modelos como el de Bordin, ofrecen una sólida base para entender cómo y por qué el AT puede ser efectivo para fomentar la adherencia, la reducción de síntomas y el bienestar general del paciente en un contexto de apoyo constante.
El vínculo, en su esencia, opera en dos niveles simultáneos. En el ámbito de la identificación, se podría decir que un vínculo nunca es sólo bueno o malo, sino que, de forma paradójica, puede ser ambos a la vez. Así, es un espacio donde conviven lo positivo y lo negativo, sin excluirse mutuamente.
En el nivel de los roles, el vínculo tampoco se reduce a categorías unívocas. En una relación, puedo ser tanto perseguidor como perseguido, maestro y alumno; no uno o el otro. Estos roles, lejos de estar polarizados, se superponen y enriquecen la interacción, dotándola de matices complejos que trascienden cualquier etiqueta fija.
Os propongo explorar hoy dos conceptos clave y aparentemente alejados: el «territorio» en la obra de Gilles Deleuze y el «vínculo terapéutico» en el contexto de la psicoterapia. Estos dos elementos, aunque nacen en campos distintos, nos invitan a repensar cómo nos ubicamos y nos relacionamos en el espacio compartido con el otro, especialmente dentro del contexto terapéutico.
Territorio en Deleuze: Más allá de lo físico
Gilles Deleuze, junto con Félix Guattari, introduce el concepto de «territorio» no solo como una delimitación geográfica, sino como un espacio existencial, una red de afectos y relaciones. En su pensamiento, el territorio es algo que creamos continuamente; no es solo un espacio físico que ocupamos, sino un entorno que configuramos a partir de nuestras experiencias, deseos y conexiones con el mundo. El territorio es un lugar donde nos asentamos, pero también donde experimentamos la posibilidad de desterritorializarnos, es decir, de salir de los márgenes conocidos para explorar lo nuevo.
En el marco de la terapia, podríamos pensar en el consultorio como un territorio singular. Pero, como en la obra de Deleuze, este espacio no es simplemente una habitación con un diván, sino un territorio afectivo y simbólico, una construcción compartida entre terapeuta y paciente. Aquí se genera una red de significados, una cartografía emocional que se traza en el intercambio continuo.
La ansiedad, conocida como la enfermedad de las preocupaciones, es un tipo de respuesta ante una situación estresante, y una de las emociones más comunes entre los humanos. Sólo nos damos cuenta de ella cuando se vuelve patológica.
Se caracteriza por elevar el nivel de activación físico y psíquico para afrontar una situación que es percibida como peligrosa.
Las sensaciones características son la angustia y el miedo. Es también una función protectora común a todas las especies.
En una etapa temprana del desarrollo humano, el miedo funciona como una señal de alarma interna que nos evita asumir riesgos que pondrían en peligro nuestra existencia. De esta forma la ansiedad, común a todos los humanos es, hasta cierto punto, adaptativa. Cuando el nivel de activación excede lo tolerable para el individuo, se convierte en malestar y adquiere un valor patológico.
La ansiedad, al igual que la depresión puede producirse por múltiples factores, y a la vez se encuentra asociada a diferentes patologías, lo cual dificulta su definición. Leer más
En el marco de las Jornadas «Hablemos sobre el Amor» celebradas en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos y organizadas por la Fundación Manantial, se abrió un espacio de reflexión profunda sobre el concepto del amor como una fuerza transformadora y comprometida.
Este evento, que reunió a pensadores contemporáneos y académicos, exploró diversas perspectivas que ilustran cómo el amor va más allá de una emoción efímera para convertirse en una promesa que moldea nuestras vidas.
El amor es lo que se da “entre”
Desde la infancia, el amor se nos presenta como una fuerza que desafía lo posible y lo imposible. En palabras de Olga Orozco y Mario Satz, dos poetas que han explorado la profundidad del sentimiento humano, el amor es tanto una conexión íntima como una promesa de futuro. Es un vínculo que nos compromete con otros seres humanos, una promesa que nos desafía a nosotros mismos y a nuestros seres queridos a crecer juntos.
Por este motivo, el título de esta ponencia es “El amor es esa promesa que lo cambia todo”, y lo primero quiero contaros es que el amor se da siempre “entre”, entre tú y yo, entre uno y el otro. Por lo tanto, se funda un vínculo: nacemos, crecemos, amamos y morimos en vínculos. Leer más
Queridas amigas y amigos el sábado 1 de junio comenzamos con las actividades previas al XIV Congreso Internacional de Acompañamiento Terapéutico que en esta ocasión se realizará en Uruguay.
Os invito a presenciar la conferencia que daremos con mi colega y amigo Pablo Dragotto a las 10 horas de Argentina y a las 15 horas de España, os dejo abajo el enlace para apuntaros. Deseo que tengáis un feliz comienzo de las actividades pre congreso !
La Psicología Relacional no es una escuela teórica, sino que es el resultado del aporte de la transformación sucedida en diferentes escuelas a partir de la transformación epistemológica y tecnológica producida a partir del siglo XX, en la que según el paradigma tradicional, la unidad de estudio era un objeto que debía aislarse del contexto al modo de la física, mientras que en el nuevo paradigma la unidad de estudio es las relación y las interacciones que el objeto establece con su entorno y consigo mismo. Leer más